En su punto

La dieta es el eje central de la vida de un diabético. Como su cuerpo no puede producir o utilizar la insulina adecuadamente, se eleva el nivel de azúcar en la sangre y precisamente la alimentación sana le ayuda a mantenerlo en su punto adecuado.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos, un diabético debe limitar los alimentos con altos contenidos de azúcar, comer porciones pequeñas a lo largo del día, prestar atención a cuándo y cuánta cantidad de carbohidratos ingiere, consumir una gran variedad de alimentos integrales, frutas y vegetales, comer menos grasas, limitar el consumo de alcohol y usar menos sal.

De no controlar la cantidad de azúcar en la sangre se pueden presentar problemas de salud en los riñones, los nervios, la piel y los ojos. También aumenta el riesgo de enfermedades cardiacas y trastornos en los huesos y en las articulaciones. A largo plazo se producirán problemas en el aparato digestivo, en los dientes, en las encías y disfunción sexual. Como les dice a los pacientes la Asociación Estadounidense de Diabetes: “Mantener sus niveles de glucosa en la sangre lo más cercano posible al rango normal puede salvarle la vida”.

Para lograrlo, además de tener en cuenta el tipo de alimento que se consume, los diabéticos deben hacerlo en pequeñas porciones a lo largo de cinco o seis comidas al día y preferiblemente siempre a la misma hora. Esto genera beneficios como reducir la cantidad de azúcar en la sangre y la dependencia de la insulina durante el transcurso del día, así como cuidar los niveles de colesterol. Además, puede disminuir el hambre y el consumo diario de calorías por la absorción continua y lenta de alimentos en el estómago, con lo cual también se controla el peso.

La nutricionista y dietista Diana Milena Rojas explica que “el paciente con diabetes debe comer varias veces al día para mantener controlados los niveles de azúcar y para que el páncreas siempre detecte la misma cantidad de glicemia en el cuerpo y no la dispare. Si deja espacios muy largos entre comidas, la puede llegar a subir o a bajar”.

Por lo general, los pacientes diabéticos llevan un registro de sus comidas y, según el tipo de diabetes que tengan, deben medirse el nivel de azúcar en su sangre varias veces al día antes y después de alimentarse. El Programa Nacional de Educación sobre la Diabetes de Estados Unidos (NDEP, por sus siglas en inglés) recomienda que cada uno elabore un plan de comidas con la ayuda de su médico.

Fuente:

http://www.semana.com

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